Ha pasado mucho tiempo desde que un joven nacido en
La Habana (Cuba), inaugurase un pequeño local en una antigua calle
barcelonesa.
Nada ha cambiado desde entonces, se ha intentado mantener la misma decoración,
idéntica forma de trabajar e incluso perpetuar al mismo ambiente. Ese
el secreto, este pequeño local, se viene manteniendo incólume
a lo largo de los años. Como dice el escritor Ignasi Riera: "
Es imposible hoy, sin tener presente Can Boadas, hablar de las Ramblas barcelonesas".
Barcelona, que siempre ha sido una capital de crecimiento racional precursora
de tantísimas cosas, es también, desde hace años, la
capital mundial del arte del cocktail, al poseer un establecimiento único,
auténtica institución de rango internacional, como es el BOADAS
COCKTAIL BAR.
En este pequeño local, su reducido espacio rezuma intimidad y armonía.
Aunque se esté rodeado de gente, en Boadas se tiene la sensación,
maravillosa y desconocida de poder sostener una conversación en tono
agradable. Podríamos decir que aunque esté lleno, se tiene la
magnífica impresión de hallarse a solas, por lo que, sin duda
podemos afirmar que constituye un auténtico "oasis ciudadano".
En el mundo existen locales o establecimientos que de alguna manera se asocian
a las ciudades y acaban siendo sus símbolos. Así MAXIM'S simboliza
París; el FLORIDITA a la Habana; el WALDORF ASTORIA a Nueva York,...
en esta escogida representación el BOADAS COCKTAIL BAR, es símbolo
imperecedero de Barcelona.
Esta es la obra de Miguel Boadas Parera, que creó arte para ofrendar
desde Barcelona al mundo la continuidad de su esencia profesional. Boadas
fue sin duda alguna, una de las figuras cimeras en el arte de elaborar cocktails.
Estaba singularmente dotado para esta difícil labor. Era lo que suele
llamarse un artista nato. Tanto es así que hoy día puede hablarse
de una prestigiosa y reconocida "escuela" Boadas.
Boadas nació en La Habana, un 24 de octubre de 1895. Hijo de emigrantes
catalanes, concretamente de Lloret de Mar, provincia de Gerona, vio la primera
luz en una taberna que poseían sus padres en la calle Empedrado, en
el casco antiguo de la Habana. Por ello se puede afirmar que el ambiente desde
su niñez le fue propicio al que más tarde sería célebre
barman, y cuyo historial está vinculado al del famoso FLORIDITA de
la Habana, del que fue su primer barman, y del que eran propietarios unos
primos hermanos suyos, la familia Sala Parera, allá por los años
10. No es extraño durante su etapa habanera verle servir el palco presidencial
del famoso frontón JAI ALAI, o regentar el bar del elitista YACHT CLUB.
Contaba Boadas 31 años de edad, corría a la sazón 1926,
cuando sintió el deseo de conocer Lloret de Mar, la cuna de sus padres.
Fue durante su estancia en esta bella población de la Costa Brava,
cuando conoció a una linda muchacha de nombre María, que sería
el gran amor de su vida. Este acontecimiento sentimental tuvo indudablemente
sus repercusiones en la vida profesional de Miguel, que decidió establecer
su residencia en Barcelona.
Fue de un lado para otro, siempre aprendiendo, captando con su fina sensibilidad
los gustos del público, sus reacciones en el ámbito comercial
y artístico de aquella época. Fueron testigos de su inquietud
profesional establecimientos de prestigio como el "Moka", "Nuria",
"Canaletas", "Maison Dorée", etc, símbolos
de toda una época. De estas observaciones sacaría buen provecho
años más tarde.
Al año siguiente, en 1927, contrajo matrimonio con María Ribas
Utset, en la iglesia parroquial de San Román, de Lloret de Mar, fijando
su nuevo domicilio en la pintoresca y barcelonesa calle de Regomir.
Boadas trabajó intensamente y si 1927 marcó y hito en su vida
sentimental, 1933 incrustó un jalón eterno en su vida profesional.
Un 24 de octubre de ese mismo año, la jornada aconteció imborrable,
naciendo para la Ciudad Condal la futura catedral del cocktail el BOADAS COCKTAIL
BAR.
Aquel día constituyó un verdadero acontecimiento de trascendencia
ciudadana en la Barcelona de aquella época.
Otro hito importante en su vida familiar lo marcó el nacimiento de
su única hija, María Dolores, dos años después
de inaugurar el establecimiento que lleva su nombre. Este acontecimiento conmovió
profundamente el sentimiento de nuestro hombre, sencillo y afable, sintiéndose
totalmente realizado, plenamente feliz.
Miguel Boadas Parera falleció el día 2 de Mayo 1967, rodeado
de su afligida esposa María y de sus hijos María Dolores y José.
Desaparecía una insigne persona que había tenido siempre el
concepto hecho frase de Eugenio D'Ors que dice: "La hora pasa, la pena
se olvida, la obra queda".
La obra espléndida que nos legó, la "escuela" del
cocktail BOADAS COCKTAIL BAR, es una herencia para Barcelona que se perpetúa
magníficamente en María Dolores Boadas su hija.
José Luis Maruenda